Ente Protector

Hace un tiempo leía un reportaje en le monde diplomatique que se denominaba “Quien le Teme a Big Brother”. En el se daban ciertas luces sobre lo que conlleva los métodos científicos en el control de los individuos en sociedad, control que se patentiza con video-control, identificación facial, geometrización de la mano y el rostro conocido como el sistema Basel utilizado e implementado por el Gobierno Israelí en el control de la franja de Gaza y para ser honesto sentí temor de tan monstruosas situaciones a las que estamos expuestos, en un mundo globalizado. Es que en realidad podríamos dejar de existir por un bombazo de algún loco extremista, o bien ser presa del pánico colectivo que genera la mediocre política exterior de Bush.
Pero la cuestión de esta columna, esta dirigida a la larga lista de intereses creados en torno a al tema de seguridad o mas bien a la “creación del peligro”.
Así es, que seria de este mundo sin delincuentes, sin crímenes, sin amenaza terrorista, sin botones a punto de ser apretados?. La respuesta es un paraíso y un desastre económico a la vez. Un paraíso por razones claras, imagínense un a vida tranquila, sin temor, sin angustia sin llaves o puertas a prueba de todo. Por otra parte un desastres económico; no se invertiría mas en seguridad, la industria de la guerra caería en una profunda crisis, los países potencias chocarían de frente con una pacifica realidad a la que no están acostumbrados, etc.
Pero claro, el bolsillo hambriento de los poderosos no están dispuestos a dejar de llenar su estómagos por un iluso e imposible sueño de gratuita tranquilidad y armonía. En pocas palabras, podemos estar tranquilos y seguros pero debemos desembolsar grandes sumas, nada gratis señores.
Es así como se conforma la industria de la seguridad ciudadana, nacional y mundial. El lema de esta industria sería “Creamos el riesgo y el temor y lo solucionamos con técnicas de avanzada seguridad”.
Prueba de esto es nuestro querido país.
Hace un tiempo hemos implementando en las calles, caminos públicos, puentes, plazas, edificios, etc., diversos sistemas de vigilancia; Cámaras, guardias, garitas, botones de pánico son parte de un sistemático y creciente plan de seguridad del ciudadano, de los posibles ataques que se pueden sufrir a manos de una interminable lista de peligros.
En la actual situación, me dedique a analizar a todo individuo que se me cruzaba por delante, y tratar de descifrar si me encontraba frete a un potencial asesino, violador, dictador (que fue lo que mas encontré), estafador, terrorista, etc.; Por ultimo llegue a la conclusión que mi análisis era una ridiculez y que el problema radicaba en que el Chileno solicita a gritos que haya mayor seguridad, cueste lo que cueste.
Pero... como no va a ser así?, mas que mal fueron 17 años (los necesarios para producir cambios en la personalidad de por lo menos dos generaciones) de un constante control y subordinación de la razón al “traje gris”. El temor de verse expuesto a un enemigo que por lo demás no existe, la angustia de verse comprometido en la desgracia ajena, lo odioso de tener que caminar por las calles con el maletín o cartera prácticamente amarrado al cuerpo, hacen que el ciudadano clame por protección y lo que es mucho peor, por un Ente Protector.
El Ente Protector, viene a satisfacer las necesidades de todos: Es un excelente negocio para el empresario de vigilancia; Una panacea para el uniformado en retiro, donde sigue poniendo en practica sus conocimientos, pero con un cierto grado de diplomacia; Una meta a sobrepasar por los dignos y veloces cogoteros de nuestras calles, que hacen del hurto su profesión; Un respiro de tranquilidad para los transeúntes despistados; Un vital elemento de trabajo de nuestros queridos Carabineros.
El Ente Protector vino a Chile para quedarse y lo mas trágico de todo es que nosotros lo invitamos. Remotos son los lugares de origen de este Ente Protector, pero sin duda que su mas fanático expositor es el país ubicado entre México y Canadá; Ahora y al igual que ellos le tememos a todo.
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Pero la cuestión de esta columna, esta dirigida a la larga lista de intereses creados en torno a al tema de seguridad o mas bien a la “creación del peligro”.
Así es, que seria de este mundo sin delincuentes, sin crímenes, sin amenaza terrorista, sin botones a punto de ser apretados?. La respuesta es un paraíso y un desastre económico a la vez. Un paraíso por razones claras, imagínense un a vida tranquila, sin temor, sin angustia sin llaves o puertas a prueba de todo. Por otra parte un desastres económico; no se invertiría mas en seguridad, la industria de la guerra caería en una profunda crisis, los países potencias chocarían de frente con una pacifica realidad a la que no están acostumbrados, etc.
Pero claro, el bolsillo hambriento de los poderosos no están dispuestos a dejar de llenar su estómagos por un iluso e imposible sueño de gratuita tranquilidad y armonía. En pocas palabras, podemos estar tranquilos y seguros pero debemos desembolsar grandes sumas, nada gratis señores.
Es así como se conforma la industria de la seguridad ciudadana, nacional y mundial. El lema de esta industria sería “Creamos el riesgo y el temor y lo solucionamos con técnicas de avanzada seguridad”.
Prueba de esto es nuestro querido país.
Hace un tiempo hemos implementando en las calles, caminos públicos, puentes, plazas, edificios, etc., diversos sistemas de vigilancia; Cámaras, guardias, garitas, botones de pánico son parte de un sistemático y creciente plan de seguridad del ciudadano, de los posibles ataques que se pueden sufrir a manos de una interminable lista de peligros.
En la actual situación, me dedique a analizar a todo individuo que se me cruzaba por delante, y tratar de descifrar si me encontraba frete a un potencial asesino, violador, dictador (que fue lo que mas encontré), estafador, terrorista, etc.; Por ultimo llegue a la conclusión que mi análisis era una ridiculez y que el problema radicaba en que el Chileno solicita a gritos que haya mayor seguridad, cueste lo que cueste.
Pero... como no va a ser así?, mas que mal fueron 17 años (los necesarios para producir cambios en la personalidad de por lo menos dos generaciones) de un constante control y subordinación de la razón al “traje gris”. El temor de verse expuesto a un enemigo que por lo demás no existe, la angustia de verse comprometido en la desgracia ajena, lo odioso de tener que caminar por las calles con el maletín o cartera prácticamente amarrado al cuerpo, hacen que el ciudadano clame por protección y lo que es mucho peor, por un Ente Protector.
El Ente Protector, viene a satisfacer las necesidades de todos: Es un excelente negocio para el empresario de vigilancia; Una panacea para el uniformado en retiro, donde sigue poniendo en practica sus conocimientos, pero con un cierto grado de diplomacia; Una meta a sobrepasar por los dignos y veloces cogoteros de nuestras calles, que hacen del hurto su profesión; Un respiro de tranquilidad para los transeúntes despistados; Un vital elemento de trabajo de nuestros queridos Carabineros.
El Ente Protector vino a Chile para quedarse y lo mas trágico de todo es que nosotros lo invitamos. Remotos son los lugares de origen de este Ente Protector, pero sin duda que su mas fanático expositor es el país ubicado entre México y Canadá; Ahora y al igual que ellos le tememos a todo.
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